En la ciudad de Oporto convive lo cosmopolita y la historia, sumergida en una atmósfera de alegría. A pesar de no tener grandes monumentos que visitar, tiene una personalidad propia que atrae y atrapa, su mezcla de lo colonial y lo autóctono. Se la conoce como la ciudad de los puentes, el más sorprendente es el puente de Don Luís, que conecta en dos niveles el núcleo histórico.
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